El amor de Mauricio Sulaimán por el boxeo no es solo institucional, es profundamente personal y heredado por su padre, José Sulaimán, quien fuera el presidente del Consejo Mundial de Boxeo, cargo que actualmente ocupa Mauricio. Creció entre guantes, campeones y campanadas de ring, viendo el deporte no como un negocio, sino como una escuela de vida que forja disciplina, carácter y esperanza. Para él, el boxeo representa historia, sacrificio y superación; por eso lo defiende con pasión, convencido de que proteger al pugilista es proteger la esencia misma del deporte que ha marcado su vida y la de su familia durante generaciones.
En medio de la polémica que ha generado la irrupción de Zuffa Boxing en la industria, el presidente del Consejo Mundial de Boxeo habló en el programa La Otra Tribuna de Milenio Televisión sobre lo que considera un momento delicado para este deporte. El dirigente no esquivó ningún tema: cuestionó el modelo de negocio, criticó las formas de la nueva organización y defendió el sistema tradicional del pugilismo, al que considera más justo para los atletas.
Sulaimán fue directo al describir su postura. Aseguró que la nueva Liga ha llegado "de una manera agresiva e incorrecta", intentando desplazar a actores fundamentales del ecosistema boxístico. En su visión, la preocupación no es solo institucional, sino estructural.
"Querer exigir, exhibir y hacer a un lado a promotores, managers, organismos y hasta a los propios boxeadores con una arrogancia que no tiene cabida hoy en día es algo que no ayuda al deporte; al contrario, genera división cuando lo que necesitamos es unidad y cooperación para que el boxeo siga creciendo como espectáculo y como oportunidad de vida para miles de jóvenes".
Ley Muhammad Ali
El origen de este nuevo proyecto surgió de la mano de Dana White, y por supuesto, está basado en el modelo de la UFC, al que reconoce como exitoso en términos financieros, pero cuestiona la distribución de ingresos.
"Ellos han construido una empresa billonaria, sí, pero lo han hecho sobre la base del peleador, y es público que han enfrentado demandas por abuso de poder. La diferencia es clarísima: en el boxeo, cerca del 80 por ciento de lo que genera un evento va al boxeador y 20 por ciento al promotor; en la UFC es prácticamente al revés. Ese dato por sí solo debería prender focos rojos en cualquiera que piense en el futuro del atleta".
Uno de los puntos que más inquieta a Sulaimán es la posibilidad de que se modifique la Ley Muhammad Ali en Estados Unidos, legislación creada para proteger a los pugilistas. El presidente del CMB recordó su origen histórico y su importancia.
"Esa ley costó años de lucha, la impulsó el propio Muhammad Ali junto con muchas figuras del boxeo para garantizar transparencia y derechos básicos. Pretender cambiarla para beneficiar a una empresa sería un retroceso enorme y pondría al peleador en una situación de vulnerabilidad que el boxeo tardó décadas en superar".
Cuando se le preguntó si teme por el bienestar del deporte, su respuesta fue contundente: "Sí me preocupa, y me preocupa mucho, porque si logran imponer un sistema donde desaparezcan organismos, promotores y managers, el afectado será el boxeador en todos los sentidos: económico, deportivo y humano. Para ponerlo en perspectiva, un peleador como Canelo Álvarez tendría que pelear cientos de veces para ganar lo que obtiene en una sola pelea bajo el modelo actual".
Tratos vergonzosos
Sulaimán también relató experiencias personales que reforzaron su postura crítica. Recordó que durante un evento reciente el trato hacia dirigentes, promotores y prensa especializada en boxeo fue, según sus palabras, "terrible y vergonzoso". Y añadió una frase extensa que sintetiza su sentir: "Cuando ves que a los medios que cubren boxeo los mandan hasta el techo, mientras a otros les dan trato preferencial, cuando notas actitudes de desprecio hacia quienes han construido este deporte durante décadas, entiendes que no es solo un tema de negocio, sino de respeto a la historia y a la gente que ha hecho grande al boxeo".
Respecto a su relación con Dana White, explicó que lo conoce desde hace años, aunque actualmente no mantienen contacto directo. Cuando se le preguntó si ha tenido contacto con él, explicó que intentó comunicarse mediante intermediarios, pero no tuvo éxito.
"A Dana White lo conozco desde hace muchos años. Después lo vi un par de veces de manera respetuosa y también tuvimos contacto por mensajes hace tiempo, pero no hemos hablado recientemente. Sobre Zuffa y TKO le envié mensajes a través de dos personas cercanas a él y no recibí respuesta. Tal vez no le llegaron, no lo sé. Su mensaje ha sido muy inconsistente, con un doble estándar evidente".
No es personal
Pese a las críticas, el dirigente insiste en que no se trata de una guerra personal ni institucional, sino de proteger la esencia del deporte. "El boxeo no le pertenece a nadie en particular; el boxeo es del pueblo, es de los boxeadores, es de los aficionados, y nuestra responsabilidad es cuidarlo para que siga siendo un camino de gloria y no un terreno donde unos cuantos se beneficien a costa del sacrificio de quienes suben al ring".
Finalmente, Sulaimán reconoció que ha conversado con peleadores activos y retirados sobre el tema, y que las opiniones son diversas. Sin embargo, dejó claro su mensaje central.
"Cada quien es libre de decidir su futuro, pero es importante entender en qué terreno estás entrando, porque a mediano y largo plazo lo que hoy parece una gran oportunidad podría convertirse en una desventaja si no se protege al protagonista principal de este deporte, que siempre será el boxeador".
RGS