¿la capacidad de cuidar bien a los hijos depende solo del entorno o también de los genes? Un grupo de científicos puso el foco en el gen agouti, conocido por su papel en procesos biológicos clave, y descubrió que también puede influir en conductas relacionadas con el cuidado parental. El hallazgo, observado en modelos animales, abre una nueva ventana para entender cómo la genética participa en comportamientos complejos que antes se atribuían casi exclusivamente a la experiencia y el entorno.

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Qué es el gen agouti y cuál es su función en el organismo

El gen agouti, conocido científicamente como Agouti signaling protein (ASIP), es una secuencia genética presente en mamíferos que regula la producción de una proteína con múltiples funciones. Tradicionalmente, este gen se ha asociado con la pigmentación, ya que influye en la distribución del color en la piel y el pelaje.

Sin embargo, su alcance va más allá de lo estético. Según investigaciones difundidas en revistas científicas como Nature, el gen agouti también participa en la regulación de procesos metabólicos, hormonales y neurológicos. Esto significa que puede afectar cómo el cuerpo responde al estrés, cómo funciona el sistema nervioso y cómo se regulan ciertas conductas.

Esta conexión con el cerebro es clave para entender por qué los científicos comenzaron a estudiar su posible relación con el comportamiento.

Cómo el gen agouti influye en el comportamiento parental

Estudios realizados en animales, especialmente ratones, han demostrado que variaciones en el gen agouti pueden alterar comportamientos relacionados con el cuidado de las crías. Estos cambios se producen porque el gen influye en la actividad de sistemas hormonales y cerebrales vinculados a la respuesta emocional y al estrés.

Por ejemplo, cuando este gen funciona de forma diferente a lo habitual, puede modificar la forma en que el cerebro procesa estímulos relacionados con el cuidado, la protección o la interacción social. Como explica la revista Investigación y Ciencia, este tipo de genes actúa sobre circuitos neuronales que intervienen en conductas esenciales para la supervivencia de la descendencia.

Por qué los genes pueden influir en la crianza, pero no lo determinan todo

Uno de los puntos más importantes de este descubrimiento es que la genética no actúa de forma aislada. El comportamiento parental es el resultado de una interacción compleja entre genes, entorno y experiencia.

Factores como la educación, el contexto social, el estrés o las experiencias personales también moldean la forma en que una persona cuida a otros. Los genes pueden influir en la sensibilidad emocional o la respuesta al estrés, pero no determinan completamente las decisiones ni las conductas.

En otras palabras, el ADN puede influir, pero no define el destino. Más que ofrecer respuestas definitivas, el gen agouti plantea una idea clave: la conducta humana es el resultado de una combinación compleja entre biología y experiencia, y la ciencia recién empieza a descifrar cómo funciona ese equilibrio.

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