En Estados Unidos, un hombre terminó bajo arresto de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas después de llamar al 911 para solicitar ayuda y conocer el estado de salud de su hija de 4 años en Florida. Lo que empezó como una petición de auxilio derivó en un operativo policial que incluyó una persecución, el uso de una pistola eléctrica Taser y su posterior detención. Posteriormente, el padre quedó bajo custodia migratoria, hecho que reavivó el debate y la preocupación sobre el trato que reciben las personas con situación migratoria irregular al acudir a los servicios de emergencia.

Un español de 39 años pasó más de seis meses detenido en Estados Unidos.

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Llamó al 911 pidiendo ayuda y terminó en un centro de detención de ICE

The Marshall Project reportó que el incidente tuvo lugar en el condado de Palm Beach, al sur de Florida, cuando Axel Sánchez Toledo contactó al 911 para pedir a la Oficina del Sheriff que realizara una verificación de bienestar de su hija menor. De acuerdo con su relato, la niña se encontraba enferma y la custodia era compartida con su expareja.

La situación cambió por completo tras una breve interacción con los agentes, cuando su estatus migratorio fue cuestionado. De acuerdo con los registros del caso, un oficial lo señaló por encontrarse en situación irregular y ordenó su detención por parte de ICE, lo que llevó al padre a intentar huir. Fue entonces perseguido, reducido mediante una pistola Taser y finalmente esposado delante de su familia.

Su pareja y su bebé presenciaron la intervención policial, entre gritos y súplicas para que detuvieran el arresto. "Por favor, no soy un criminal", habría dicho Sánchez Toledo, quien aseguró tener un proceso de asilo pendiente.

Inmigrantes en Estados Unidos y el rol de ICE: el impacto del programa 287(g)

El agente implicado en el arresto pertenecía al programa 287(g), un convenio entre autoridades locales e ICE que autoriza a la policía local a colaborar en la aplicación de las leyes migratorias federales. Este modelo ha sido ampliado en diversas jurisdicciones de Estados Unidos, en el contexto de políticas más severas contra los inmigrantes indocumentados.

Tras la detención, Sánchez Toledo permaneció cuatro meses en prisión preventiva por resistencia a la autoridad. Finalmente, los fiscales retiraron los cargos, aunque el caso no terminó allí: fue transferido a custodia de ICE y actualmente enfrenta un proceso de posible deportación, sin haber podido volver a comunicarse con su hija desde diciembre.

En su análisis del caso, The Marshall Project advierte sobre el cambio en la dinámica policial en EE. UU. y señala textualmente: "arrestos como el de Sánchez Toledo revelan un panorama de seguridad pública que cambia rápidamente". El abogado del detenido, Isai Bonilla, aseguró que el caso ha dejado un fuerte impacto emocional en la familia: "Pidieron ayuda y ocurrió exactamente lo contrario. Todo esto los ha dejado traumatizados", señaló.

El episodio reabre el debate sobre el alcance de las políticas de ICE y el creciente temor entre comunidades de inmigrantes, tanto legales como indocumentados, en Estados Unidos, donde incluso las llamadas de emergencia pueden terminar en procesos de detención migratoria.