Alemania encontró oxígeno en Toronto gracias a la oportuna aparición de Deniz Undav. El atacante, quien arrancó el compromiso entre las alternativas, saltó al terreno de juego para transformarse en el salvador del equipo dirigido por Julian Nagelsmann. Tras un monólogo de insistencia germana frente a una escuadra de Costa de Marfil que se plantó con muchísima firmeza en defensa, la recompensa llegó en el complemento. Undav capturó un balón suelto en el corazón del área y, con una notable intuición goleadora, venció la resistencia del guardameta africano para decretar el 1-1 definitivo, respondiendo con creces a la confianza de su entrenador en esta segunda jornada mundialista.
