Un juez federal de Estados Unidos sentenció a 21 años y 10 meses de prisión a Eduardo Domingo Renoj-Matul, un guatemalteco señalado como líder de una de las mayores redes de tráfico de migrantes que operó entre Guatemala, México y Estados Unidos.

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De acuerdo con la Fiscalía de Estados Unidos para el Distrito Central de California, la organización trasladó ilegalmente a unos 20.000 migrantes durante cinco años y estuvo vinculada con secuestros, agresiones y un accidente automovilístico en el que murieron siete personas, incluidos dos niños.

Eduardo Domingo Renoj-Matul lideraba una red de coyotes en Estados Unidos

Eduardo Domingo Renoj-Matul, de 53 años, conocido por los alias de "Turko", "El Jefe", "Patrón" y "El Gallo", fue condenado a 262 meses de prisión federal por su participación en una organización dedicada al tráfico ilícito de migrantes.

Según los documentos judiciales citados por la Fiscalía de Estados Unidos para el Distrito Central de California, Renoj-Matul comenzó como integrante de una organización dedicada al tráfico ilícito de migrantes y posteriormente asumió su liderazgo. La estructura operó entre 2019 y julio de 2024 y se especializó en trasladar migrantes desde Guatemala hacia Estados Unidos, así como en movilizarlos posteriormente hacia distintos estados del país.

Los traficantes en Guatemala cobraban entre 15.000 y 18.000 dólares por persona y coordinaban su traslado hacia México. Desde allí, otras organizaciones criminales se encargaban de llevar a los migrantes hasta la frontera con Estados Unidos.

Una vez dentro del país, la red contaba con conductores, supervisores y casas de seguridad. Una de estas instalaciones operaba en el área de Westlake, en Los Ángeles, donde algunos migrantes eran retenidos hasta que sus familiares completaban el pago exigido por los traficantes.

La Fiscalía describió la operación como una estructura que obtenía importantes ganancias a costa de la vulnerabilidad de los migrantes. Según el fiscal federal adjunto Bill Essayli, "Este criminal construyó una máquina ilícita de hacer dinero aprovechándose de la desesperación de los inmigrantes indocumentados".

El caso vuelve a poner bajo la lupa el tráfico de migrantes en Estados Unidos y el funcionamiento de las redes de coyotes que cobran grandes sumas de dinero para facilitar el ingreso irregular al país.

Secuestros y muerte de siete migrantes durante la operación

Además del tráfico ilícito de migrantes, los fiscales señalaron que Renoj-Matul y sus cómplices recurrieron a amenazas y retenciones para exigir el pago de las deudas.

En uno de los casos, una víctima permaneció retenida durante aproximadamente dos meses en una casa de seguridad de Los Ángeles. Según documentos judiciales, Renoj-Matul la habría agredido sexualmente, sometido a trabajos degradantes y amenazado a sus familiares para exigirle el dinero pendiente.

Otra víctima, también de Guatemala, permaneció retenida entre abril y julio de 2024. Los fiscales sostuvieron que fue amenazada con ser asesinada o lesionada mientras se exigía a terceros el pago de dinero a cambio de su liberación.

La organización también estuvo relacionada con un accidente ocurrido en noviembre de 2023, que provocó la muerte de siete inmigrantes, entre ellos dos niños de 4 y 6 años. Por este hecho, Renoj-Matul deberá pagar 64.945 dólares por concepto de restitución, aunque una audiencia posterior determinará posibles compensaciones adicionales para otras víctimas.

Renoj-Matul se declaró culpable el 6 de marzo de un cargo de conspiración para introducir, transportar y albergar extranjeros en Estados Unidos con fines de lucro, además de otro cargo relacionado con la toma de rehenes. Permanecía bajo custodia federal desde febrero de 2025.

Otros integrantes de la organización también fueron procesados. Cristóbal Mejia-Chaj recibió una condena de 33 meses de prisión, mientras que José Paxtor-Oxlaj fue sentenciado a 78 meses por su participación en la operación y su vínculo con el accidente mortal. Por su parte, Helmer Obispo-Hernández, alias "Xavi" y señalado como lugarteniente de la organización, enfrenta cargos federales y permanece prófugo.

El caso fue investigado por agencias federales y policiales, entre ellas Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI), la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos y el Departamento de Policía de Inglewood. La investigación expone la dimensión de algunas redes de coyotes y los riesgos que enfrentan los inmigrantes durante las rutas de tráfico hacia Estados Unidos.

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