A los 78 minutos, Miguel Terceros asumió la responsabilidad desde el punto de penal en un momento de máxima tensión. Con personalidad y mucha calma, se paró frente al balón y definió con gran precisión, dejando sin opciones al arquero rival. El tanto desató la euforia en el banco boliviano y en las tribunas, consciente de lo que estaba en juego. No era un gol más, era el que inclinaba la balanza en un partido cerrado y muy disputado. Con esa anotación, Bolivia se coloca momentáneamente en la final del repechaje, acariciando un paso clave en su objetivo.
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